Que ningún niño se quede atrás – Índices de inclusión para parques infantiles

Lappset introduce índices de inclusión en los parques infantiles para garantizar que los niños con discapacidades también puedan ser partícipes de la diversión

Published: 25 de noviembre de 2025, edited: 18 de marzo de 2026
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Jugar es un derecho, no una recompensa. Todos los niños deberían poder participar en juegos y divertirse: no hace falta decirlo, ¿no?

El sector de los parques infantiles todavía no es de los más inclusivos. La cruda realidad es que no todos los niños pueden compartir la experiencia del parque infantil: los niños con necesidades especiales y discapacidades, sobre todo, suelen quedarse al margen. Sin embargo, la situación actual está a punto de volverse mucho más democrática en el futuro.

Lappset y el Comité Paralímpico Finlandés han colaborado para crear unos índices de inclusión que ofrecen información sobre los factores de inclusión y accesibilidad relacionados con los productos para parques infantiles.

Lanzados en relación con la colección de parques infantiles Lappset Prime, o más bien integrados en ella, estos índices tienen en cuenta cuestiones como la movilidad, la visión, la audición, el habla, las capacidades intelectuales y la coordinación motora.

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¡Un buen diseño al rescate!

La responsable del diseño, Kajsa Mayrhofer, afirma que Lappset comenzó a desarrollar los índices de inclusión hace ya dos años y medio, consciente de la gran responsabilidad que ello implicaba. Lappset quería hacer lo correcto para todos los niños con los índices de inclusión:

«Queríamos tomar en serio a los niños y no ignorar a nadie. Creemos que si deja fuera a alguien, no es un buen diseño; por tanto, debemos hacerlo mejor» —afirma Mayrhofer. La idea en sí es sencilla: el diseño universal debe respaldar diferentes formas de moverse, sentir e interactuar, y evitar las soluciones «únicas para todos».

«Por ejemplo, si hay problemas de equilibrio o para mantenerse de pie, queremos ofrecer un apoyo adecuado para caminar con nuestros productos. Nuestro diseño fomenta el uso de diferentes partes del cuerpo para participar en el juego», afirma Mayrhofer, que se incorporó a Lappset en 2017 y ejerce de «guardiana» de la inclusión y la accesibilidad en la empresa.

Di «no» a la decepción en el parque infantil

En opinión de Mayrhofer, no hay nada más decepcionante que planear una visita a un nuevo parque infantil en tu ciudad y descubrir que las opciones de juego son mínimas. Los niños con discapacidades pueden sentirse tan decepcionados, que los padres evitan automáticamente repetir esa experiencia.

«El miedo a otra mala experiencia es tan grande, que probablemente no lo vuelvan a intentar en mucho tiempo».

Mayrhofer señala que, si bien los niños pueden ser descuidados de una forma u otra, las Naciones Unidas, por ejemplo, nos han dado pautas claras sobre cómo rectificar la situación.

La Declaración de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas reconoce el derecho del niño «a participar en actividades lúdicas y recreativas adecuadas a su edad y a participar libremente en la vida cultural y las artes». En el parque infantil, el niño también tiene derecho a la libertad de expresión.

Dos niños juegan en un balancín Lappset Prime sobre una superficie verde y azul.

Dos niños juegan en un balancín Lappset Prime sobre una superficie verde y azul.

Respetar a todos los niños

Los niños con discapacidad mental o física también se mencionan en la Declaración, ya que deben disfrutar de «una vida plena y digna», en condiciones que «garanticen su dignidad, promuevan su autosuficiencia y faciliten su participación activa en la comunidad».

«El juego es muy importante para todos los niños y debemos hacer todo lo posible para protegerlo» cree Mayrhofer.

También se han adoptado medidas legislativas para garantizar que los parques infantiles sean accesibles e inclusivos: por ejemplo, en Suecia, país natal de Mayrhofer, una nueva ley exige que los equipos de los parques infantiles utilizados por las escuelas sean inclusivos en un cierto grado.

«Los municipios, que son un grupo de clientes clave para Lappset, están apostando por la inclusión a lo grande» afirma y señala que se trata de un avance positivo y justo, ya que las actividades municipales se financian con el dinero de todos los contribuyentes.

«Si los parques infantiles los paga todo el mundo, deben ser espacios para todos».

Cuerpo, mente y emociones

De este modo, la necesidad de defender el juego inclusivo queda bien establecida, pero, ¿cómo funcionan en la práctica estos índices de inclusión? Mayrhofer explica que cada producto Prime se evalúa desde tres perspectivas (cuerpo, mente y emociones) y se clasifica en función de su inclusión y accesibilidad mediante un sistema de calificación de 0, 1, 2 y 3.

«Ningún producto nuevo de Lappset se diseñará con cero puntos» afirma Mayrhofer.

Si bien todos los productos Prime obtienen ya una «aprobado» en inclusión y accesibilidad, el objetivo no se queda ahí: Mayrhofer informa de que, gracias a diversas modificaciones, muchos productos han aumentado su índice de inclusión y accesibilidad entre un 40 y un 70 %.

«Por ejemplo, un producto puede tener una mejora del 40 % en inclusión y accesibilidad con adaptaciones que no sean muy importantes» explica. La excelencia en el diseño suele estar en los detalles, y eso es lo que ocurre en este caso.

Aun así, es muy difícil alcanzar un índice de inclusión y accesibilidad superior a 90, incluso para la familia de productos Prime de última generación. «Solo tenemos tres o cuatro productos con este índice».

Basado en hechos, impulsado por la pasión

Elaborar el paquete de índices de inclusión fue una tarea ardua. Ya al inicio del proyecto, Lappset reconoció que el tema en sí mismo era delicado, ya que, al adaptarse a un grupo de niños con necesidades especiales, otro grupo podría sentirse desplazado. La solución: abordar la cuestión como un problema de diseño, recabar los hechos y acallar las críticas.

«Cuando se modela como un proceso de diseño, los retos son más fáciles de discutir y es posible avanzar» comenta Mayrhofer.

Consciente de que el proyecto era muy ambicioso, Mayrhofer comenzó a recopilar puntos de referencia y a crear conceptos que ahora denomina «difusos» para ponerlo en marcha de verdad. Descubrió que los problemas relacionados con el lenguaje, el TDAH y el autismo son las discapacidades más comunes a las que se enfrentan los niños en la actualidad.

«En cambio, no hay tantos niños en silla de ruedas o con discapacidad visual, pero, en general, se trata de un conjunto muy diverso de discapacidades diferentes que afectan a los niños».

Un niño juega en una estructura de cuerdas dentro de un juego Lappset Prime.

Aspectos prácticos

Entonces, ¿cómo se construye un parque infantil que satisfaga las necesidades especiales de todo el mundo? Es cierto que no existe una solución mágica, pero, a lo largo del proceso, Mayrhofer descubrió muchas características que funcionaban. Se dio cuenta de que cuanto más concreta fuera la solución, mejor:

«Por ejemplo, descubrimos que añadir asas a los equipos del parque infantil ayuda a las personas con problemas de equilibrio o coordinación; en lugar de poner cuatro asas, basta con poner ocho, si eso permite que todo el mundo pueda jugar».

Otra genialidad del diseño: cuando hay una estructura de varios niveles, hay que quitar los suelos e instalar redes. De este modo, las personas que están en el nivel del suelo pueden ver lo que ocurre arriba y también participar, ya que las redes permiten pasar objetos o jugar al pillapilla.

«Sustituir los suelos por redes añade una nueva dimensión al juego».

¡Fomenta la comunicación!

Del mismo modo, añadir señales de comunicación a los parques infantiles mejora la calidad del juego para muchos niños. Las personas con discapacidad auditiva pueden familiarizarse con las señales, pero estas son igualmente útiles para los niños con problemas de comunicación o comprensión.

«Al fin y al cabo, la discapacidad relacionada con la comunicación es la forma más común de discapacidad infantil en los países nórdicos» explica Mayrhofer.

Los niños pueden comunicarse con las señales y hacer saber al resto cuándo quieren jugar solos, o bien pedir a otro niño que juegue con ellos.

«A medida que los niños se entienden mejor entre sí, se reducen los conflictos en el parque infantil».

Buscar el mejor resultado posible

Sin lugar a dudas, Kajsa Mayrhofer y su equipo han logrado un hito impresionante. Mayrhofer, que califica los índices de inclusión como un «gran experimento», se muestra agradecida por tener un elevado grado de libertad para operar dentro del universo de productos de Lappset.

«Teníamos una gran capacidad para impulsar de verdad el diseño».

Mayrhofer reconoce que el sistema de índices de inclusión es solo el punto de partida de un largo camino y que es probable que el sistema se amplíe en el futuro.

«Sin embargo, tenemos que involucrarnos de verdad en este debate e intentar crear parques infantiles que sean divertidos para todos» explica.

Mayrhofer anima a toda el sector de los parques infantiles a participar en el movimiento de la inclusión.

«No hablemos de una moda: hablemos de una nueva dirección que nos beneficia a todos».