
Las personas de 65 años de edad o más representan un sector cada vez mayor de la población en países industrializados, y el 37 por ciento de personas de 75 años de edad o más viven solas. La necesidad de hacer ejercicio y de relacionarse socialmente con otras personas no desaparece cuando nos hacemos mayores. Al contrario, a fin de mantener un buen nivel de vida durante más tiempo es imperativo que continuemos poniendo a prueba nuestra mente y nuestro cuerpo, así como que tomemos parte en actividades. Independientemente de nuestra edad, la forma más divertida y menos ardua de hacer ejercicio es jugando, preferiblemente con otras personas.
Mantenerse físicamente activo es muy importante. El deterioro natural de las habilidades motrices y del tono muscular, según nos hacemos mayores, disminuye nuestro sentido del equilibrio. Las personas de la tercera edad son, por lo tanto, más vulnerables a sufrir caídas. Las fracturas óseas que resultan de dichas caídas requieren largos períodos de recuperación y conllevan largos períodos de inactividad. Más tarde, el umbral para tomar parte en actividades físicas es todavía más elevado. La disminución de confianza en uno mismo y el aumento de la inseguridad resultan en un círculo de negatividad que, a su vez, afecta tanto psicológicamente a nuestro bienestar como físicamente a nuestra salud.
Varios estudios demuestran que las razones más comunes de la inactividad física son las largas distancias que cabe recorrer para llegar a instalaciones donde se pueda realizar ejercicio y, una vez ahí, un equipo inadecuado. Lappset responde al reto que supone el envejecimiento de la población ofreciendo entornos que combinan áreas de recreo e instalaciones para hacer ejercicio, e invita a las personas de todas las edades a participar de la diversión. ¡Los balancines ya son historia!
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¡Viva España! España es un ejemplo típico de un país cuya población envejece con gran rapidez.
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